martes, 15 de abril de 2008

UN SOL Y UN CIELO

Quizás esté vacío
como el espacio infinito;
no haya flores de ensueño
en los jardines de mis deseos.

Ni poemas hermosos
que narren acontecimientos
de amores llenos de dicha,
magia, caricias y besos.

Pero encontré una luz
en los ojos aquellos
que por imposible y lejana
no deja de ser digna.

No deja de ser el camino
que siguen mis anhelos;
si una vez soñé con ella
y sonreí un momento.

Una vez desperté y el día
tenía un sol y un cielo,
los pájaros alegres cantaban
canciones que no recuerdo.

SORTILEGIO ENAMORADO

Nos sorprendió la luna
en un sortilegio de locura;
hechizo que nació en las sombras
donde nuestras manos se encontraron.

Caricias hechas de miel y delicados
besos nos acompañaron toda la noche,
al compás de la brisa de un suspiro
marcado por su calidez de seda.

Las estrellas se quedaron
en el silencio de quien contempla,
salvo dos o tres que cayeron
para cumplir nuestras quimeras.

La casa se llenó de aquellas
mismas ilusiones viejas, de antaño,
las mismas de los primeros amores,
las mismas que siempre guardo.

Cuando era joven y los sueños
formaban parte del cuadro pintado
con los colores maravillosos
de la inocente pasión que dejamos.

Porque el corazón no se hace viejo,
no se quema con el fuego del engaño
ni se congela con el frío del olvido,
late con fuerza, con brío ante un cariño.

El sol llegó luego, brillando en lo alto
despertando los pájaros que cantaron
su canto más romántico; no estábamos solos,
estabas conmigo, estaba contigo respirando
el aire mágico de amarnos.

DÍAS PARA RECORDARTE

Te conocí sin buscarlo,
cuestiones del destino
que cruzaron nuestros caminos
una maravillosa tarde.

Inmediatamente me sentí amigo
de estas ganas de encontrarte,
de hablar de lo que sea
con tal de poder visitarte.

Llenarme el alma de la dulzura
de tu personalidad amable,
el corazón de aquella sensación
de sentir el mundo más habitable.

Tener primaveras constantes
aunque el invierno arrecie
con su muerte de rosas
y de desnudos árboles.

Porque, aunque ahora no sepa
donde poder hallarte,
le has dado a mi vida
una esperanza constante.

Una razón verdadera
a todas las estrellas que nacen
de aquella, tu afable presencia,
en mis días para recordarte.

SONRISA DE ENERO

No fallan las palabras
cuando con discreción se guardan,
ni las miradas espejos, dicen, del alma.

Por eso el beso aquel que no esperabas,
por eso el silencio que inundó la casa,
se llenó de anhelos bajo una luz muy clara.

Más allá de todo lo dicho, más allá
de lo que uno imaginara la verdad, a veces,
queda cifrada en gestos no en frases armadas.

Aunque quizás no haya sido la mejor idea
acercarme de esa manera, en verdad te quiero
y no pretendo perderte al alba.

Como la luna que se escapa difusa a lo lejos,
se pierde de vista en la nada infinita
de un inmenso cielo que se aclara.

Pero regresa cada noche aunque sea un atisbo
de lunas quebradas, pronto legará a ser llena,
luna completa que iluminará pasos en la madrugada.

Y esa noche fue la noche para decirte lo que siento,
no con palabras, si no con hechos, con el simple gesto,
sublime y sincero de un beso que nació hace tiempo
bajo tu sonrisa en enero.

DIGNO DE OLVIDARSE

No escondas el rostro
entre tus manos hermosas,
deja que tus ojos iluminen
aquellas ilusiones rotas.

Que las horas sean otras
y no estas que no atesoran
el valor de un amor
que a los ángeles evocan.

Porque del cielo proviene
la capacidad de enamorarse
y es de humanos equivocarse
partiendo al medio la luna

de tantas noches errantes.

Dejando que se corrompan
las flores más hermosas
en pobres ramitas muertas
que nada perfuman, tristeza

destila su imagen en el paisaje.

Por eso, quiero que destaques
con tu mirada lo bueno que deja
amarse tanto y tanto, siempre,
aunque ahora todo de tristeza sea

un motivo digno de olvidarse.

AUDACES

Nunca digas nunca,
porque nunca es mala palabra

quedarse quieto mata
cada una de nuestras esperanzas.

Hay que salir a la calle
con una sonrisa cotidiana.

Al mundo lo cambiamos nosotros
con nuestros pequeños actos.

No con vacías palabras,
esperando milagros.

Porque Dios nos ayuda
pero si nosotros trabajamos.

Es de cobardes y necios esconderse
tras las tristes excusas de siempre.

Las revoluciones que funcionan
son las pequeñas, las silenciosas,
porque vienen desde abajo, desde la base
y eso es lo que debemos cambiar: la cultura.

Aunque parezca que nunca será probable
a esta vida la llevaremos adelante
si todos juntos formamos parte
de un equipo de amigos en este arte.

El arte de lo minúsculo, de lo importante,
porque valen más, mucho más, una sonrisa,
un gesto amable, la ayuda desinteresada
el sacrificio constante por servir.

Dejar de lamentarse por lo que no vale,
por lo perdido, lo malo, saber que hay
gente que hace de este mundo un lugar
digno de habitarse.

Seamos nosotros la razón del cambio,
a este mundo lo llevaremos adelante
con las manos abiertas, con el alma
y el corazón llenos de fe y muchas ganas

de ser realmente audaces.

LUNA

Mi luna...

¿Dónde estarás ahora?

¿En los campos donde el trigo
se hace mar cuando el viento sopla?

¿En el mar que te refleja?

¿En las palabras de algún poema?

¿En el silencio que se quiebra
con el ruido leve de la brisa?

¿En una mirada, una sonrisa?

Mi luna...

Hecha de plata y sombra.

¿Estarás en algún precipicio
que el tiempo hace de los olvidos?

¿En alguno de esos abismos?

¿Navegando el espacio infinito?

¿O acaso inspirando el amor
para aquellos que se encuentran?

¿Para aquellos que te han visto?

Dime mi luna de anhelos

donde estás ahora, en este momento.

Porque las horas se han vuelto
un espacio donde el tiempo gira

se repiten los acontecimientos.

Una y otra vez llegan los recuerdos.

Necesito olvidar, dejar atrás todo
para comenzar de nuevo.

Para vivir sin ella, sin sus besos.

ESTO

Te molestas, te quedas callada, ignorando los destellos de mi rota alma. En un frío silencio cuales noches amargas de desolación que aplasta...