lunes, 8 de junio de 2015

LIBRE

No puedo seguir tus pasos,
tropezaría sin remedio alguno,
caería de bruces muy agotado
intentando no perder el ritmo
como si fuera de tu mano.

O volar demasiado alto
quedaría arriba ingrávido,
encima de las nubes mismas
donde no existe el ocaso,
comienza el infinito lejano.

Sería de una gran torpeza
inmiscuirme en tal empresa
de soñar cosas tan hermosas,
de pretender que puedo acaso
hacer ese tipo de cosas bellas.

No nací bajo esa estrella,
no tengo en el alma ese signo
dado a los poetas benditos
quienes poseen ese brillo
en sus manos, sus escritos.

Soy más bien de quienes callan,
porque son pobres sus palabras,
carezco de esa empatía sincera
con el mundo que me rodea,
quienes olvidan, nadie espera.

Aunque contigo es diferente
es como si llevaras la luna
brillando arriba en tu frente,
en tu sonrisa toda esa dicha
tan sólo con apenas verte.

Pero reconozco mis límites,
es mejor dejarte así, libre,
para que te eleves bien alto
como el alma simple que eres
como mi sueño más preciado.


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