miércoles, 27 de agosto de 2008

TU SONRISA

Eres parte de esta vida,
como el sol en las tardes;
tu luz y tu color le atañe
a todo el mundo que se ilumina.

En las noches eres la brisa
que sopla del sur muy tímida,
acariciando las blancas cortinas
de las ventanas adormecidas.

Cada hora que pasa es la misma
hora que pasó contigo, a tu lado,
como una delicada mariposa
de la cual no nos enteramos.

Pero vuela largas distancias
en cielos muchas veces lejanos,
con densos nubarrones de tormenta
y vientos que arrasan lo amado.

Su fuerza es la dulce belleza
de ser efímera, de ser eterna,
de ser una metáfora de las cosas
siempre, casi siempre, buenas.

Por eso estás en esta vida,
en este poema, en estas rimas,
quien sabe, quizás un día, leas
apenas un verso y comprendas

que nunca olvidé tu sonrisa.

viernes, 15 de agosto de 2008

LO MUCHO QUE TE QUIERO

Cuando muera será tarde
para hacer las cosas aquellas
que siempre quise y he temido.

Disfrutar de la primavera,
de cada una de las flores bellas
que nunca he conocido.

De los otoños con hojas secas
que crujen cuando las pisan
los pasos que siempre olvido.

Del verano con sus noches breves
pero con millones de estrellas
que vi una vez, conmovido.

Los inviernos donde la brisa leve
del sur acaricia, muy fría, mi cara
con sus suaves dedos de hada.

Tanta magia que me llena el alma
y, que por cobarde, no he admitido
como la razón de mis poemas.

Tus ojos... la mirada aquella,
tus manos en mis manos cerradas,
un beso robado de tu boca amada.

Por eso serán las estaciones
del año todas muy distintas,
cada una con su propia belleza
de cada etapa de la vida.

Besaré tus labios como un sueño,
de esos que tengo escondidos,
pero que, con mis palabras, revelo
hasta mis más secretos sentimientos.

Después de todo este es mi tiempo,
mañana no habrá regreso a lo mismo,
no estarás en este universo y lamento
no haberme dado cuenta antes

de lo mucho que te quiero.

EVOCACIÓN

Alimentas las musas
que vuelan sobre esta casa.

Como inciertos fantasmas
recorren los oscuros rincones
lúgubres, fríos y sin alma,
de las habitaciones cerradas.

No quiero que el sol queme
las rosas secas en las ventanas,
ni que su luz contamine las sombras
que son recuerdos que guardan.

El jardín quedo como antes
de que tú lo cuidaras, esperando
del rocío leve, abrigo siempre suave
de tus hermosas manos delicadas.

Escribo así todos mis poemas
en esta soledad que se hace grande;
cada palabra, cada letra evoca
lo mucho que alguna vez me amaste.

SOLEDAD RENOVADA

Mi soledad era pequeña,
aburrida y cotidiana.

Pero estaba acostumbrado a ella
aunque muchas veces la odiaba.

Me aislaba siempre del mundo
tras las murallas de mi casa.

Hasta que llegaste a mis días
con toda esa luz de tu alma.

Le pusiste flores a los jardines,
gorriones a todas las ramas,
sol a las ventanas antes cerradas.

Un aroma dulce a la almohada,
tus besos en mis labios,
poemas en todas mis palabras.

Perdí las horas que contaba
en ese viejo reloj, ya detenido,
en un tiempo que nunca pasa.

Borraste los tristes recuerdos
que venían como oscuros fantasmas
en las noches de luna quebrada.

Pero un día, de repente,
te fuiste sin decirme nada.

Ahora mi soledad es infinita,
el sol me quema las esperanzas.

Las flores han muerto,
aquel dulce aroma se fue contigo.

Los gorriones ahora hacen sus nidos
en otras muy lejanas ramas.

jueves, 7 de agosto de 2008

POR TODO ESO

Tengo tus labios en un beso
que en mis labios conservo.

La sensación en mis manos
de tu piel de fuego.

El aroma de tu cuerpo
es la rosa que más quiero.

Tus palabras en mis oídos
son poemas que recito
cuando estoy en silencio.

Te quiero por todo eso,
pero también porque le das
alas a todos mis sueños.

Aunque a veces haga mal
las cosas que hacer debo.

No te dejo de pensar,
ni esperarte cuando duermo.

Porque ahora tengo
el tesoro más querido
por los poetas bohemios.

Un amor que es puro
y me hace digno, mejor
de lo que antes he sido.

Mejor persona porque reflejo
una parte, apenas, de la luz
de tu alma que es un cielo.

Un espacio donde vuelan
muy alto todos y cada uno
de mis pensamientos.

martes, 5 de agosto de 2008

ESPERANZA NUESTRA

Abrígate, el día está muy frio,
como lo está el venidero destino
que los recuerdos congela.

Lleva, si quieres, aquellas
emociones que fueron nuestras
y hoy yacen entre cosas viejas.

Las palabras que te dije,
las que callo y las que guardas,
llévate todo lo que quieras.

Todo es tuyo hasta el desierto
que me deja en las manos,
la ausencia de tus besos.

Pero ten cuidado con el tiempo,
no quiero que claudiques luego
en una estación cualquiera.

En los andenes del destino,
entre otoños y primaveras,
abandones la esperanza nuestra.

La misma esperanza que me deja
soñar con tu regreso una noche
mágica de luna llena.