viernes, 17 de octubre de 2014

ESO

¡Vamos! Decí eso
eso que te tiene loco,
loco como todos esos
esos que se durmieron,
durmieron a la vida;
vida, dormir ¡sueño!
Sueño, fantasías, retazos,
retazos de sueños,
sueños perdidos.

¡Perdidos están ellos!
¡Ellos todos cobardes!
Cobardes que no vislumbraron,
no vislumbraron su miedo,
miedo a gritos en los acantilados,
acantilados bordes del silencio.

¡Silencio! Eso somos,
somos sólo eso, miedo,
miedo a decirlo todo,
todo eso que da miedo,
miedo por el lenguaje
lenguaje de palabras
quebradas como vidrios.

Vidrios que cortan,
cortan las venas mismas,
mismas venas sangrantes
de palabras alusivas,
alusivas al silencio.

¡Silencio! ¡Maldito silencio!
¡Silencio maldito! ¡Te odio!
Odio como odias al viento
viento que lleva los vidrios
vidrios rotos de espejos,
espejos opacos, sucios,
sucios como los sentimientos.

Sentimientos que dibujan
las aves en sus canciones,
canciones acartonadas por esos,
esos comerciantes del verso,
versos de cristales sucios,
sucios de toda la sangre,
sangre de quienes fríos,
fríos no dijeron eso.



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