sábado, 5 de septiembre de 2009

SOLITARIOS

No tuve amor alguno contigo
si no un capricho del destino
que nos hizo creer que teníamos
algo realmente distinto.

Pero como toda fantasía,
muy pronto ha caído en pedazos;
los golpes de la realidad son, acaso,
los peores que se hayan dado.

Así nos encontramos de repente
el uno contra el otro, diferentes
de como pensábamos conocernos,
meros espectros hechos de anhelos.

Tú proyectaste en mí todo el tiempo
tus amores anteriores que se resumían
en los planes que me pusiste enfrente;
amoldarme a ellos es lo que no puedo.

Yo, soñador de esta vida pobre,
siempre idealizando el universo,
pensé que eras el feliz encuentro
de dos almas con sus cuerpos.

Pronto nos ganó, en nuestros intentos,
el desatino y nos extraviamos queriendo
que cada uno sea como cada uno quiera.
a nuestra manera; era perfecto.

Fallamos mucho por eso, y rompimos
el sol de un día en noches de silencio,
en reproches siempre muy amargos;
con cada palabra se aleja el amor bueno.

Nos quedó el vacío frustrante de quienes
querían amar como nadie y faltaron, tal vez,
tal vez... queríamos demasiado y fuimos ciegos
al no ver realmente si en verdad nos amábamos.

O simplemente era una búsqueda egoísta
de acallar las penas de nuestros corazones,
tantas veces quebrados y remendados apenas
con llantos y pocos abrazos; solitarios.

Solitarios ambos, siempre solitarios,
bregando por anteponer nuestros deseos
al mundo que siempre nos está amenazando
con dejarnos afuera de lo dulce cotidiano.

Por eso ahora, que el tiempo ha pasado,
seguimos solos, pero con más reclamos,
con más angustias y con más sabor amargo;
el amor se nos ha fugado de las manos.

El amor que nunca fue bueno entre ambos,
que nunca fue real, un esbozo siquiera
de dos seres que aún juegan a querer,
que no salen de su propio universo

para así ser dignos de ser amados.

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