jueves, 23 de junio de 2011

INVIERNO

No cesa la lluvia,
los días grises se suceden,
cada mañana es fría y oscura;
las calles sin personas, vacías,
tienen destellos de luna.

La densa bruma hace breves
los horizontes de siempre;
los árboles parecen infinitos
como espectros que estremecen
a las aves que no duermen.

Los vidrios empañados
de las ventanas no quieren
mostrar esos días tan extraños
donde, salvo la lluvia indolente,
nada casi nunca sucede.

Camino con las gotas,
como alfileres en mi frente,
entorno la mirada y voy ciego
en una senda que parece desbordada
por espectros que nada sienten.

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