jueves, 30 de abril de 2009

HOMBRE COTIDIANO (*)

¿Qué es esta tristeza?
Si tengo lo que se espera
de la vida del trabajo
y la constante entrega.

Si tengo una familia, una casa,
un auto, y hasta no debo cuentas.

Si en las vacaciones viajamos
a lugares siempre lejanos
donde es el descanso
la premisa cotidiana.

Si soy gerente de un banco
número uno en Argentina,
con enormes cifras de ganancias
que dejan atrás a la competencia.

Pero no consigo una sonrisa,
no encuentro en mis bolsillos,
entre tantas monedas y billetes,
alguna mísera respuesta.

Deberé ir a ver un médico
que me dé en una receta,
la fórmula precisa de la dicha
que se consigue a la venta.

Si hasta colaboro con los menores,
los seres pobres que nos rodean,
los mantengo lejos pero ayudo,
no sé qué más de mí esperan.

He sido generoso con mi esposa
aunque un desliz lo tiene cualquiera.

Es que necesito muchas cosas
que no puede dar ella, la comprendo,
con los niños no se puede volver
a la pasión que antes era.

Dios está de mi lado,
lo sé cada día que conduzco
con las ventanillas cerradas
mi hermoso y nuevo auto.

Pero no puedo, no entiendo,
no sé por qué tiemblo
al pasar por ciertos lados,
y un nudo en mi garganta
me deja siempre pensando.

Pero tengo la manera
para dejar todo de lado,
es aquel polvo blanco,
muy fino que pocos consiguen,
no quiero perder el ritmo

de este mundo donde soy algo.


* (Gracias Arte por las correciones)

2 comentarios:

Ricky dijo...

Vaya Martín, creo que nunca habías titulado un poema más acertado que este, al menos lo que he disfrutado; te estás haciendo experto en esto de manejar cosas cotidianas, simples para elaborar poemas. Un abrazo. Pasé, leí y disfruté

Martín_Espinoza dijo...

Una vez más, muchas gracias por pasar.

En este poema quise hablar de mucha gente, de un modo de ser de este mundo. Y la distancia con la real felicidad.