domingo, 2 de agosto de 2009

LUZ

Una flecha es el tiempo,
la única cosa que nos iguala;
una roca o un ave comparten
ese destino que las abarca.

Todos vamos en un camino
una senda de cual nadie escapa,
otros antes, otros luego, pero llega,
en esta flecha que ha sido lanzada.

Un mismo sentido en el universo,
ni las estrellas, ni las rosas blancas,
ni la luna, ni una mariposa dorada,
pueden evadir esta marca que las atrapa.

Pero esto es así si pensamos
desde nuestros mismos sentidos,
hasta la apariencia que percibimos
tiene su existencia en la semiótica
de los signos que usamos para darle
en nuestra mente sentido.

Quizás todo sea en un instante,
un momento que se hace eterno,
acaso todo sea pequeño, átomos
dando vueltas en sus elípsis
y pensamos que son materia,
y sentimos que somos algo especial
porque muy poco entendemos.

Hay un Dios que todo lo sabe,
que comprende la inmensidad
en un instante supremo, donde
no existen las medidas, el antes,
el hoy, el frío o el calor, luz,
sólo luz que se expande muy lejos,
sólo luz que es amor supremo

de un Padre infinitamente bueno.

2 comentarios:

Ricky dijo...

Hola amigo, hermano de letras, si me permitís llamarte así. Hago mi visita semanal por este mar de letras, muy buena tu producción semanal. Y me ha sorprendido el giro del ultimo poema, más existencial y casi una profesión de fe. De veras, es un gusto pasar por tu blog y disfrutar de la poesía, espero que te llegues por mi modesto sitio también y me des tu parecer

Martín_Espinoza dijo...

Gracias por pasar siempre! Agradezco tus comentarios.

Y perdoname, tiendo a ser ababandónico.

Ya paso!