Esparces tu aroma
en la brisa de las mañanas;
al salir el sol respiro
la paz de tu alma.
Tu sonrisa me ilumina
más que el sol de cada día,
sonrío también y pienso
que tengo todo lo que quería.
Que la dicha es cosa simple,
basta con mirarte simplemente
y dejarme llevar por la inocente
mirada de tus dulces pupilas.
Tomar tus manos con las mías,
acercarte hasta mi cuerpo
y besarte en los labios
con el amor que tengo.
Este amor que es tan simple
como todas las cosas importantes,
como el mismo universo donde nacen
las estrellas de las ilusiones
en los cielos de la vida.
lunes, 7 de junio de 2010
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ESTO
Te molestas, te quedas callada, ignorando los destellos de mi rota alma. En un frío silencio cuales noches amargas de desolación que aplasta...
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No entiendo pero prefiero este encierro dentro mío, de mi cuerpo. En mi mente el pensamiento es siempre calmo si no me alejo de los recuerdo...
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El tiempo lo cura todo, tiene el poder del olvido: aprendemos a aceptar cada cosa como destino. Perdonamos al pasar los días y la mela...
2 comentarios:
mucha luz es lo que sentí, calidéz impregnada en tus palabras. Muy lindo! besos!
Me gusta darles calidez a los poemas, cierta cuota de inocencia y dulzura. A veces lo consigo, o creo que lo consigo... a veces no. Pero siempre escribo.
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