domingo, 10 de octubre de 2010

NADA VALE

Esperaba encontrarte,
no sé, quizás me entusiasme
la tonta idea de que sonrías
cuando pretenda abrazarte.

Cuando mire tus ojos
y acerque mi boca a tus labios
para suavemente besarte.

Pero estoy solo en la calle,
parado como un extraño semáforo
sin siquiera luces de colores,
sólo tonos grises son mis señales.

Si camino es porque estoy vivo
y debo, como si tuviera sentido,
llevar mis pasos hacia alguna parte.

Acaso llegue hasta tu casa
para hablar contigo de lo que sea,
en una de esas tenga suerte,
aquello que espero al fin suceda.

Pero debo bajar a la tierra
de donde nunca puedo despegarme,
es claro que no me quieres
que toda mi espera nada vale.

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