miércoles, 1 de diciembre de 2010

LEGADO

Quisiera ser aquel ángel
que te cuida en silencio,
quien vela todos tus sueños
y te protege de los males
que te aquejan todo el tiempo.

Ser el sol de tus días buenos,
el consuelo ante la tristeza,
ante la desdicha de no saber
si el destino alguna sola vez
contigo será bueno.

Pero no puedo, aunque quiero,
mi alma está quebrada por dentro
con un dolor que no comprendo
pero que marca mis pensamientos.
con este duro pesimismo.

Con esta ira siempre vacía
porque sé muy bien que nunca
podré ser a tu lado del todo bueno,
como bueno lo mereces para cobijarte
entre sus abrazos y besos.

Para consolarte en los momentos
oscuros que te invaden en otoño,
desdibujar la tristeza con una sonrisa,
una palabra brindarte con la mirada
para darte esa paz anhelada.

Me hundo, siempre me entierro
en los más profundos infiernos
del corazón que a veces late
y otras tantas es un pobre remedo,
una máquina sin sentimientos.

Pero contigo por instantes
hasta a mí mismo me sorprendo,
cuando me río con los recuerdos
felices que todavía poseemos
y quiero que esa sea mi herencia

mi legado en tus pensamientos.

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