lunes, 21 de diciembre de 2009

A QUERERNOS

Acaso me quede silente
y tú niegues quererme.

Si tu cuerpo no miente
cuando habla tu piel al roce
de mis manos impertinentes.

Tu boca ansía un beso;
mis labios tus labios abiertos
en un torbellino de deseo.

No es correcto, lo sabemos;
quizás no sea amor esto,
sólo un estado pasajero.

Un momento donde estalla
la química de los cuerpos
en un calor que quema
la cordura que poseemos.

Pero te juro que adoro
cada espacio donde puedo
dedicarme al loco sueño
de que seas mía y yo tuyo.

Como lo son las estrellas
todas, pertenecen al cielo;
a ese lugar tal vez ajeno si un día
llegáramos a querernos.

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