sábado, 11 de julio de 2009

INDIFERENTES (*)

La paz perdida es el camino de nuestras vidas,
distantes, siempre errantes, hallaremos la sonrisa,
porque te quiero y lo sabes, porque te espero pero
me invade la tristeza cuando se abren de par en par
los cielos infames del rencor que descarga su furia
sin tiempo sobre los frágiles pétalos de una flor vulnerable.

La flor suave, fragante, gentil y soñadora
de este amor... este amor que se deshace con cada
uno de los maltratos que le damos ambos, maravilla
sería ver que es verdad la posible alegría, llorar
pero con sagrada felicidad, pensar que es posible
una vida juntos... pero todo es imposible, mentira.

Porque querernos es dejar de lado la altiva
arrogancia de la cual estamos hechos y por orgullo
no digo más nada, por orgullo te dejo, y por orgullo
también dirás con tu silencio que es mejor estar lejos,
que no me quieres, que no te quiero, que fue un error
habernos conocido, riñendo como niños nos alejaremos.

Pero ambos sabemos que lejos lloraremos, nos hundiremos
en la más oscura nostalgia, la melancolía será la guía
de nuestros pasos en el sendero amargo de no vernos,
aunque, después con el tiempo, aprendamos a ser felices
sin la necesidad de estar juntos, de vernos un momento;
guarda para ti los mejores, los más gratos recuerdos.

Yo me llevaré a cuestas la cruz de quererte,
todos los poemas que jamás has leído por temor
a perderte, por temor a ser felices hemos perdido
ambos la posibilidad de ser sinceros, este sentimiento
cobarde se esconde en reproches que lastimaron a muerte
nuestros corazones enamorados pero indiferentes.


* (Poema escrito en el año 2005)

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