Estoy acostumbrado al olvido,
ha ser dejado atrás y morir
mil veces en el pensamiento
de quienes ya no me quieren.
Olvidar, eso nunca pude,
nunca pude borrar ni un atisbo
de quienes pasaron por mi vida,
quienes me amaron y se fueron.
Quienes dejaron en mi pecho
un latido distinto, el mismo
que sigue y sigue hasta la muerte
que llegará un día perdido.
Estoy acostumbrado a ver el tiempo
correr veloz hacia ningún sitio,
a recordar horas pasadas, acaso
sea esta la vida que va quedando.
Nos llevamos los recuerdos.
aquellos retratos de tiempos lejanos,
ese nombre que tanto dijimos
y que ahora parece un signo extraño.
Somos lo que deja el devenir de los días,
esencia que se eleva muy alto como el humo
de los inciensos aromáticos en las tumbas
de lo que fuimos y hemos dejado.
martes, 28 de julio de 2009
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ESTO
Te molestas, te quedas callada, ignorando los destellos de mi rota alma. En un frío silencio cuales noches amargas de desolación que aplasta...
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No entiendo pero prefiero este encierro dentro mío, de mi cuerpo. En mi mente el pensamiento es siempre calmo si no me alejo de los recuerdo...
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El tiempo lo cura todo, tiene el poder del olvido: aprendemos a aceptar cada cosa como destino. Perdonamos al pasar los días y la mela...
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