sábado, 11 de julio de 2009

MÁS ALLÁ DE UN SUEÑO (*)

Mi amor se hace grande
con cada sonrisa, con cada mirada,
con cada palabra que queda guardada
en el silencio que invade mis labios
al verte tan cercana, frente a mí
como una estatua viviente, perfecta,
hermosa y llena de vida cual rosas
en un jardín precioso, de aquellos
que sólo se ven una vez en la vida.

Hermosa como la aurora, luminosa, lejana,
una visión que colma el universo cotidiano
de una belleza inusitada, de una melodía
que llega hasta los últimos rincones del alma,
como llega la brisa que acaricia las ramas
de los árboles silentes donde se posan las hadas
disfrazadas de gorriones vagabundos, pequeños,
errantes, sin nada más que el cielo infinito
para cruzar de lado a lado con sus alas.

Un silencio muy tibio porque es amigo
de tu hermosa mirada, del color de tus ojos,
de tus manos tan blancas como un sueño
inocente que se derrama en la noche estrellada
bajo la luz de la luna que brilla plateada
como un sol que sereno descansa, de brillar
amarillo entre nubes de seda muy claras,
y se hace blanquito como nieve del Himalaya
que cae suavemente cubriendo todo de plata.

Mi amor es tu nombre recitado en las mañanas
por pequeñas luciérnagas trasnochadas,
por las primeras aves que cantan y cantan
hasta cubrir los abismos con la melodía exacta
de sus trinos repetidos cada día, cada jornada,
toda la vida misma existe en cada nota, cadencias
de sonidos que la naturaleza sabiamente evoca
en sus seres más pequeños, como las mariposas
que viven efímeras en un tiempo que todo lo abarca.

Porque no digo que te quiero, porque prefiero
el más hondo de los silencios, quedarme lejos
ante la maravilla de tu aliento que espero,
igualmente, un día de estos, un momento respirar
el aire de tu cuerpo, poderte besar, atrapar entre mis manos
esos hermosos y largos cabellos, poder acariciar la seda
de tu piel que tanto anhelo, tu piel que no sabrá jamás
que mis manos tienen miedo, que me quedo viendo
sabiendo que no me quieres y que te quiero.

Después de todo la realidad es un sueño
en el cual me encuentro inmerso y despertar es morir,
dejarme arrastrar por los sentimientos, imposible
es este amor, muy real el dolor que siento,
por eso es mejor soñar silente, quedarme quieto
al verte pasar por las calles de mis anhelos,
para poderme ilusionar con la posibilidad
de decirte que te quiero, que te quiero en verdad
más allá de todo, más allá de un sueño.


* (Poema escrito en el año 2005)

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