miércoles, 2 de abril de 2008

ESPEJO

¿Soy esto que miro?
Con sus ojos observa
los contornos de mi rostro,
cree que somos lo mismo.

Sólo veo una imagen
en un vidrio siempre frío
que me mira sorprendido.

Pero, de este lado, vivo,
me envejece el paso del tiempo,
amo sueño, tengo sentimientos
que nacen de mi alma en mi cuerpo.

Soy esto y mucho más,
no sólo lo que observo,
no sólo esto que parezco.

Más que una imagen
que se esconde en un espejo,
como un espectro que se parece
a lo que de nosotros creemos.

Lo miro y me sonríe,
cree que no pienso nada,
que por dentro estoy hueco.

Me río de mi mismo
al verme en este marco viejo
como en una pequeña ventana
que desdobla el espacio eterno.

¿Quién se está riendo?
¿El otro, o yo al vernos?
Soy yo quien sabe el secreto.

Me pongo serio porque entiendo
que quien mira está muerto,
sus ojos vacíos son inciertos,
al igual que sus labios de silencio.

Veo su mirada atentamente,
quizás ya se haya dado cuenta
de quien es real y quien mentira.

Pongo mi mano en su mano,
empujo con todas mis fuerzas;
su mundo se quiebra y sangra
su mano que es sólo apariencia.

Parece que intenta fugarse
de su cárcel de reflejos,
mancha su universo con sangre.

Río y me estremezco
al ver a ese doble siniestro
también reírse y burlarse;
rompo en pedazos su imagen.

Pronto nos veremos,
será él o seré yo, un día,
quien regrese al espejo.

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